Apocalipsis, otra vez. Un camino posible.
Todos queremos una solución para este conflicto, pero el primer paso es siempre entender las motivaciones profundas de ambas partes, que no es lo mismo que las justificaciones milenarias. Los judíos necesitan asegurarse de que el gobierno de Israel sea propio, los palestinos necesitan tener un ambiente digno en el cual desarrollarse según sus costumbres en ese territorio. La propuesta binaria que propone dos estados o la desaparición de una de las poblaciones (judíos o palestinos) es absurda.
Yo creo que Israel tiene que internalizar el conflicto con palestina. Es decir, que el conflicto deje de ser parte de la política exterior y esté regulado por las leyes internacionales y pase a ser interno bajo las leyes constitucionales israelíes. No es una movida fácil, sobre todo porque Israel esta gobernada por una derecha religiosa radicalizada y asesina, y no tiene constitución escrita. Pero a como estan las cosas no tenemos mucho que perder y es una posibilidad para salir de este anillo infernal. Ademas, es importante aprovechar lo que queda de las instituciones democraticas israelies y el hecho de que la facción mas violenta y racista es todavia una pequenña minoria de la población l.
Existen infinidad de fórmulas institucionales que permitirían, por ejemplo, una autogestión de los territorios palestinos dentro el paraguas de una estructura estatal israelí, democrática y a conducción judía. Contamos con más de 4 mil años de historia que nos documentan una inmensa variedad de soluciones políticas a problemas concretos de gobierno de un territorio y población. Además, se pueden inventar nuevas soluciones si fuera necesario: pensemos en una constitución de Israel federal que prevé que el Primer Ministro de la nación es un judío/a y que la administración de los territorios de Gaza y Cisjordania tenga representantes palestino/as. Podemos pensar en un federalismo vertical que deja en mano de los judíos la administración de algunas cuestiones y en manos de palestinos otras. Las instituciones se pueden inventar simples o complejas, lo importante es que funcionen. La imaginación es el límite.
Y a veces la imaginación (o la falta de ella) es un límite. Cuando la discusión sobre Israel y Palestina se centra en el problema de quien tiene el derecho de gobernar el territorio en disputa, la imaginación se limita. Los palestinos tienen que entender que no importa quien llego primero, que los judíos llegaron para quedarse, que el Estado de Israel es una estructura que se impuso con la potencia del derecho y de las armas; y que quien les dice que hay una relación mística entre Israel y Palestina en la cual un pueblo es de dios y el otro del demonio les miente.
Los judíos, en cambio, tiene todavía muy a flor de piel la experiencia de la Shoah de la Segunda Guerra Mundial. Los judíos has sido víctimas durante siglos de persecuciones y exterminios injustificables que seguramente impacta en la constitución de la identidad judía moderna. Cuando la discusión sobre Israel y Palestina se centra en el problema del odio hacia los judíos por parte de los palestinos, la imaginación se limita. Los judíos tienen que poder distinguir correctamente la diferencia entre la situación histórica y la actual; entre la limpieza étnica organizada en Europa en el 1900 y el ataque de Hamas del 2023; entre el drama personal y la situación política del Estado de Israel; entre el antisemitismo y las críticas al gobierno de Netanyahu. Me resisto a creer que la comunidad judía quiere convertirse en carnífice.
El gobierno de Netanyahu no es el primero en planificar una limpieza étnica y no va a ser el último. Los israelíes no van a ser los primeros en quedar sorprendidos de la propia capacidad destructiva y no van a ser los últimos. Y no va a ser ni la primera ni la última vez que la comunidad internacional se quede mirando en silencio una masacre deliberada que luego, cuando la situación se calme, condenará con desprecio.
Nos vamos a arrepentir todos de lo que está pasando en Gaza: Netanyahu y su gobierno, los palestinos que queden, Hamas, los que se oponen a lo que está pasando y los que lo defienden, los israelitas (judíos y no), los gobiernos aliados, los limítrofes, los que lo dan todo y lo que se sienten inútiles, los que reportan y los que no, los que “no sabía nada”. Y no va ser ni la primera ni la ultima vez que nos empeñemos en crear fechas conmemorativas, museos y leyes internacionales para que no vuelva a pasar.
Apocalipsis, otra vez. En el nombre de Gaza

Original y pragmàtica
RispondiEliminaMuy bueno