5- Voz y voto
El análisis histórico y teórico de una situación nos habla
de los procesos del pasado que nos traen a este presente y de los desafíos de presente
que nos proyectan al futuro. La democracia del Estado de Israel y la
supervivencia del pueblo palestino son ciertamente un desafío del presente,
pero la alternativa no es necesariamente una repetición del pasado. Las representaciones
binarias no ayudan a pensar soluciones válidas.
Por ejemplo, la aparición de Trump en el escenario
internacional influye significativamente en como los países de la región
perciben su rol y sus posibilidades. Y no se trata solo de las obscenidades que
parten de la Casa Blanca sino de la autopercepción de los distintos actores
regionales en el nuevo escenario y de los recursos de poder que se pueden
generar.
Otro elemento importante que todavía no he mencionado es el
de la diáspora judía y palestina que tienen un potencial de influir en la
consolidación de relaciones más saludables entre ambas naciones o radicalizar
las posiciones.
Las diásporas no se consideraban en los análisis político-institucionales de los países democráticos porque generalmente no tienen poder de voto y no actúan directamente sobre la cotidianeidad del territorio nacional. Esto está cambiando, las democracias modernas, a través de sus leyes de ciudadanía, conceden cada vez más derechos a sus diásporas y posibilidades de participar en las elecciones políticas a nivel nacional. Esto se verifica en el marco de la globalización y del post nacionalismo que, en la triade estado-nación/multinacion-democracia tiende a dar más peso a los valores de la democracia y los derechos individuales ligados a ella que a los presupuestos del estado-nación.
El 26/02/2025 un grupo de intelectuales judíos italianos,
entre los cuales se encuentra la Dra. Foa, publicó una carta abierta en los
principales periódicos del país condenando las acciones del gobierno de
Netanyahu y las declaraciones de la Casa Blanca sobre el destino de la Franja.
Esta carta entra en el marco de otras similares publicadas en Estados Unidos y
Australia demostrando un interés crítico de la diáspora judía en relación con
la política del gobierno de Israel.
En un artículo publicado en Haaretz por Anna Momigliano y reproducido por L’internazionale (n.1604/2025) “L’appello per Gaza divide gli ebrei italiani” muestra como la discusión de la diáspora italiana gira alrededor de dos temas fundamentales: 1- el antisemitismo; 2- la relación que liga a los judíos de la diáspora con el Estado de Israel.
El miedo al antisemitismo es el tema central de debate en
torno a la publicación de las cartas abiertas. Según el artículo de Momigliano,
la diáspora italiana no está discutiendo sobre el mérito de la cuestión (que es
la política del Estados Unidos e Israel en Gaza y Cisjordania), sino sobre si
es oportuno o no hablar sobre el tema en vistas del resurgir del antisemitismo.
En este punto es importante recordar que el antisemitismo no es responsabilidad
del judío- víctima, sino del agresor. No es que callando, o diciendo, o no
quejándose se puede evitar o provocar el antisemitismo. Porque la agresión no
depende de la víctima. En todo caso la representación política, la actividad
social y cultural que canaliza la interacción y gestiona el conflicto pueden
tener un rol en procesar la hostilidad o la violencia, pero la libertad de
expresión es una garantía democrática que tiene que ser ejercida sin miedo,
sino no es una garantía.
Ni yo, que no soy judía, ni palestina, ni israelí, ni la
izquierda europea tenemos voto en este conflicto y aun así hacemos escuchar
nuestras voces: nuestro pensamiento sobre quienes son los judíos y quienes los
palestinos; cual es su historia; cuál es la relación entre los judíos del mundo
y el Estado de Israel y cual debería ser; quién es responsable; qué es
antisemitismo y qué no lo es, etc. etc. etc. Si nosotros podemos y nos sentimos
protagonistas de un debate, a mayor razón las diásporas.
Sin embargo, los diarios y revistas no especializados
abundan de artículos que cuentan los horrores vividos y el sufrimiento humano,
tanto de judíos como de palestinos. Y eso está bien pero siento que las voces
analíticas se ven ahogadas por un difuso
sentimiento de victimización de ambas partes. Las diásporas palestinas y judías
parecen seguir ligadas a la idea nacionalista de principios de s.XX y no logran
relacionarse con el territorio de referencia en términos modernos.
La diáspora palestina tiene muy claro el objetivo de promover
y consolidad la idea de que los palestinos son una nación con derecho a su
estado en el territorio que hoy ocupa el Estado de Israel, pero no logra
contribuir a hacer funcionar un gobierno en la región, a mejorar las
condiciones de su población, a crear una ideología funcional a la propia
supervivencia pacífica. La diáspora judía, tiene todavía muy a flor de piel la
experiencia de la Shoah, las violencias y de los exterminios y a menudo
confunde las críticas al gobierno del Estado de Israel con la experiencia de
persecución personal.
La comparación que tiende a identificar los progroms contra la
diáspora judía en la Rusia zarista en el s. XVIII con el ataque de Hamas a los Kibutz
en territorio israeliano alrededor de la frontera con Gaza en 2022 no ayuda a
entender la realidad y a encontrar soluciones eficientes. Claro que hay
aspectos en común como la violencia cruel contra civiles judíos producto de
odio incomprensible para esa comunidad. Pero muchas más son las diferencias: en
el 2022 los asentamientos atacados no representan una minoría judía dentro de
un estado discriminatorio sino que están en el territorio de Israel; los
atacantes provienen de otro territorio y no son representación de una política de
estado; la respuesta a los ataques no fue renuncia y sometimiento por parte de
la comunidad judía sino que hubo una respuesta militar desproporcionada y feroz
contra la comunidad civil que los agresores dicen representar.
No sé cuántos civiles palestinos sean capaces de matar un
bebe judío a sangre fría pero imagino que son pocos. Como tampoco creo que un
civil judío se sienta cómodo a lanzar una bomba sobre un hospital de la Cruz
Roja en Gaza. Creo que es fundamental que la diáspora de ambos pueblos logre
distinguir entre el drama personal y la situación política en la que se
encuentran el pueblo de referencia.
Israel es uno de los pocos estados democráticos que no tiene
una constitución escrita, no pudiendo definir claramente cuál es su población y
cual su territorio. Esto es sin duda una oportunidad para para ambas naciones de
desarrollar una visión compleja de la propia identidad y de contribuir con
contención, reflexión e ideas para la paz. Justo ahora que tenemos a
disposición un universo conceptual postnacional y democrático que habilitaría
la diásporas a tomar protagonismo en el conflicto y en la política israelí.

Excelente trabajo Luz. Gracias!
RispondiEliminaFui a la conferencia de la Profesora Foa y me reparó que reiteradamente se refirira a los niños Bibas. Era el dia de su funeral. La conferencia fue reparadora y tu publicación también lo es. Una de los hechos que me han impresionado es las grandes diferencias con las que interpretan los hechos ciertos grupos cultos de la sociedad de argentina y de la italiana. Ambas sociedades se identifican con diferentes aspectos de la realidad, hechos que a su vez interpretan en forma sectaria. Aquí no se empatiza con la masacre del 7 de octubre de 2023 y allá se empatizan prioritariamente con la masacre y no tanto con la devastación y muerte generada por la reaccion israeli.