4- El suicidio di un poryecto político
Hace años que me pregunto por qué Israel no anexó todavía Cisjordania y Gaza en alguna de las guerras del siglo XX. En el siglo XXI ya no está bien visto anexar territorios con la fuerza (vemos lo que está pasando en Ucrania y Taiwán) pero durante el siglo XX era una práctica parcialmente aceptada entre los estados que se lo podían permitir. Israel tiene muchos instrumentos de violencia y otros tantos de poder que palestina no tiene y no ha podido crear en el tiempo. Después del 7 de Octubre del 2022 la que parece estar desapareciendo es Palestina, Gaza en particular, mientras que Israel parece querer expandirse, en Cisjordania en particular. ¿Porque el título del libro de Ana Foa es “El suicidio de Israel” y no “El suicidio de Palestina?
El trio estado-nación-democracia está en un equilibrio inestable perenne. Por un lado, el estado-nación presupone que el gobierno de un territorio esté en manos de la nación titular de este estado (es decir los argentinos gobiernan Argentina, los judíos gobiernan Israel, etc.); por otro lado, la democracia presupone que el gobierno de un territorio es el resultado de elecciones libres y está en manos del candidato mas votado independientemente de la nación (raza, religión, idioma, orientación sexual, inclinación cultural, etc,) a la que pertenezca.
Israel encarna esta contradicción en su forma más absoluta: el Estado de Israel democrático, tierra conseguida por los judíos luego de siglos de persecuciones y matanzas en nombre de ideales nacionalistas, se encuentra que tienen que respetar los derechos de los palestinos que viven en Israel, ¡y que podrían tener que compartir el gobierno!. La ironía de la historia es el escenario en que el gobierno de Israel no esté en manos de los judíos.
Y esta visión apocalíptica para los sionistas más mesiánicos, es una posibilidad concreta en los números. En 2022 el Estado de Israel contaba con 9,7 millones de personas, de las cuales el 73.6% son judíos y el 21% árabes musulmanes. Estos datos combinados con la extrema fragmentación del sistema de partidos políticos israelí[1] nos habla de la posibilidad de los partidos árabes musulmanes de influenciar la formación de gobierno.
El escenario en que Cisjordania y Gaza fueran anexadas a Israel y la población allí residente tuviera que ser incluida en el estado de Israel llevaría la proporción judíos/árabes musulmanes rápidamente a un 50/50. Los datos que encontré del 2017 muestran que la población de Cisjordania son 3 millones de personas de las cuales 2.7 millones son árabes musulmanes a los que se le suma unos 1.8 millones de Gaza. La consecuencia sobre el sistema de partidos y sobre el gobierno del país serian inmediatas.
Los números desmiente la idea de que Israel democrática no quiere a Palestina, en todo caso no quiere a los palestinos. Israel necesita Palestina para poder seguir siendo un Estado-judío-democrático.
Por su lado, los palestinos en Cisjordania y en Gaza no logran constituirse en Estado no obstante los esfuerzos internacionales. La Autoridad Nacional Palestina no ha podido consolidarse como un gobierno palestino representativo o como un interlocutor legítimo de los intereses de los palestinos frente al mundo y a Israel. El ala política del Hamas ha sido avasallada por su sector militar que se presenta como una organización villana que ataca a civiles y niños indefensos para después no defender a los palestinos de las represalias que generan esos ataques.
La dra. Foa lo dijo claramente: Hamas no quiere un Estado Palestino, de la misma forma que no lo quiere una minoría política mesiánica judía con la cual actúa coordinadamente. Netanyahu y su gobierno estaban enfrentando una oposición fuertísima por parte de la población israelí hasta que Hamas realizó los atentados con la calculada consecuencia de la radicalización del espectro político israelí. No creo que haya un acuerdo explícito entre Hamas y la minoría judía mencionada, pero sí que el uno es el alter-ego del otro y ambos contribuyen a un proceso único que lleva homicidio- suicido del pueblo palestino y de la democracia israelí.
[1] Actualmente
el parlamento representa a 10 partidos políticos relevantes, y el partido
mayoritario no supera nunca el 30% de los votos

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