2- Los sionismos

Laconferencia siguió con una explicación precisa e inteligente del sionismo, o de los sionismos como dice ella.


Comúnmente se identifica al sionismo con la idea de un estado de Israel artificialmente creado después de la Segunda Guerra Mundial por impulso de los judíos y a cuestas de los palestinos que habitaban allí. Hoy por hoy la idea de sionismo tiende a identificarse con la política del gobierno de Netanyahu (i.e. el sionismo es lo que hace Netanyahu)

Sin embargo, Foa describe al sionismo como una idea surgida con fuerza en el siglo XIX entre los judíos europeos, en el que se buscaba un territorio para el pueblo hebreo. El elemento territorial del sionismo es lo que la autora considera como contrapuesto a la idea de diáspora y a la experiencia histórica de los judíos. Los judíos se autoidentificaron como pueblo sobre la base de variables no territoriales (la religión, la legua de referencia y las costumbres) por muchos siglos y fue lo que les permitió sobrevivir como identidad independientemente de las derrotas militares del período romano y de la dispersión de la población en varias regiones.

Si cambiamos de registro, y pasamos de la historia judía a la teoría de ciencias políticas, notamos que la identificación entre “pueblo” y “gobierno de un territorio” es lo que llamamos “estado nación”. El estado nacional es la noción por la cual un pueblo que comparte cierto elemento de homogeneidad cultural (nación) tiene derecho a gobernar “su” territorio. Esto empieza a surgir en el renacimiento y se perfecciona a lo largo de los siglos hasta llegar a su ápice de máxima expresión a principios del sigo XX.

Nos resulta natural que los italianos gobiernen Italia y viceversa Italia sea gobernada por los italianos; que los argentinos gobiernen Argentina y Argentina sea gobernada por los argentinos; y entonces no me parece singular que en un momento de la historia los judíos quisieran gobernar un territorio propio. Es más, me parece raro que justamente los judíos, que han sufrido en su propio cuerpo el nacionalismo de los pueblos de los lugares donde se asentaron, hayan tardado tantos siglos en perfeccionar una idea sionista. A fines del siglo XVIII, los intelectuales judíos tienen que haber sentido el peso de la historia que les imponía un cambio de mentalidad respecto a su relación con el poder y el gobierno de un territorio.

Claro que gobernar un territorio no es fácil, y la relación con el poder y con la violencia es distinta cuando un pueblo es “diáspora” respecto a cuando es “estado”. Además, el estado-nación es un matrimonio difícil porque no siempre el estado coincide con una nación: algunos estados tienen muchas naciones en su territorio (como por ejemplo Rusia) y algunas naciones gobiernan varios estados (como los estados coloniales). Israel se encuentra con este problema en el mismo momento de su creación en 1948: feliz de haber conseguido la legitimidad política de gobernar un territorio, los judíos se dan cuenta que ese territorio está lleno de palestinos. Hasta ese momento, este tipo de problemas se resolvía con la guerra: el que gana se queda con todo. Eso fue lo que sucedió durante la segunda mitad del siglo XX entre Israel y Palestina. Y los árabes perdieron sistemáticamente.

Estábamos en medio a la Guerra fría. Por ese entonces no importaba mucho quien empezaba un conflicto, importaba quién lograba imponerse. La ley del más fuerte era legítima. Judíos y palestinos no supieron crear espacios de convivencia, pero tampoco tenían muchas herramientas conceptuales a disposición puesto que el Estado-Nación-Multinacional no se teoriza sino hasta 1990[1]s. Sería anacrónico juzgar la política del Estado de Israel del s.XX con conceptos que no se desarrollaron con fuerza solo después del año 2000 y que hasta las democracias mas consolidadas tienen, aun hoy, muchas dificultades en digerir.



[1] Antes vemos estudios sobre los estados que se desarrollan gracias a el ingreso de grandes volúmenes de migrantes, el “melting pot” de USA, el problema de la incorporación de los migrantes de las colonias de Francia e Gran Bretaña, etc. Todos estos casos caracterizados por la presencia de una cultura dominante y culturas subalternas, mientras que los estados multinacionales entraban en la categoría de “conflictos étnicos”.


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