Preconceptos: Los intereses económicos de las elites dominantes

 

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Una de las posiciones comunes es la de pensar que lo que mueve el poder, en este caso los apoyos a cualquier posición política son los intereses materiales o económicos. Una especie de homo- economicus en la que cada vez que un individuo exprime una posición ideológica, cualquiera sea, debe ser el resultado inmediato de un cálculo monetario. Según esta visión los intereses capitalisticos están detrás de todas las guerras: cualquier polo de poder tiene una relación dialéctica de apoyo con grupos de intereses económicos que lo financia y sostiene con el objetivo de mantener u obtener posiciones de supremacía. Para el homo-economicus, la población es solo un conjunto informe de personas que no tienen capacidad de pensar su propia existencia más allá de lo inmediato.

Los homo- economicus pueden ser de dos tipos: los fatalistas y los iluminados. Los fatalistas son aquellos que aceptan la realidad como es, es decir que los intereses materiales son los que mueven el mundo y se resignan a ello. Suelen aceptar y justificar los abusos de quienes tienen mas poder, porque “es así como funciona”. En este grupo se colocan ciertos "interesados" y gran parte de aquellos que no se interesan de actualidad o política, y más bien tienden a poner la atención en cuestiones cotidianas, inconvenientes inmediatos y problemas provinciales.

Los iluminados, en cambio, lo entendieron todo y cuestionan todas las posiciones dominantes. Se colocan en un espacio moral no material, tomando posiciones generalmente criticas respecto a los consensos dominantes. Es grupo aquellos que están muy informados y que son sensibles a los desafíos y problemas de la comunidad y a las causas sociales en general. Suelen tener una visión idealizada de como funcionaria la sociedad si no fuera por los intereses económicos o por el capitalismo, pero raramente logran ofrecer alternativas viables a lo status quo.

Si para los fatalistas el mundo es lo que es y hay que resignarse y concentrarse en el universo doméstico, para los iluminados el mundo se divide entre buenos y malos, y siempre los buenos tiene las de perder.

Tomemos un ejemplo: la semana pasada, los gobiernos europeos históricamente aliados de Israel cambiaron de posición respecto a la acción militar que lleva adelante el gobierno de este país sobre Gaza y sobre la política hacia los palestinos en general. Incluso, el 20/05 la mayoría de los países europeos coincidieron evaluar sanciones comerciales contra Israel visto que esta deliberadamente violando los derechos humanos en Gaza. La opinión publica también reaccionó con manifestaciones y denuncias.

He leído varios comentarios sobre este cambio de perspectiva y dos me llamaron la atención porque reflejan justamente las dos caras del razonamiento.

En el primero una amiga que denuncia desde hace tiempo el “sionismo israeliano” y las violencias de Israel hacia los palestinos. Ella no se puede explicar por qué la opinión pública cambia de actitud frente a la masacre de Gaza justo ahora, descree de la capacidad de los gobiernos de reaccionar a la masacre por simple “defensa de los gazianos” y considera que tras este cambio hay algún interés económico escondido que no llega a identificar claramente todavía. En su discurso, los intereses económicos son los que mueven los ánimos de la gente y de los gobiernos, aunque no los suyos.

El segundo, es el razonamiento del actual gobierno norteamericano con relación a la política internacional. Trump se interesa solo a aquellos asuntos del mundo que puede resultar en negocios proficuos y todo el movimiento MAGA, además de ser reaccionario como proyecto, es un llamado a revalorizar lo primitivo del instinto humano, los impulsivo, lo material, lo provincial, lo limitado. Es decir, lo domestico como aspiración última del ser humano y el interés entendido como búsqueda económica y satisfacción material como motor. Para este grupo, lo que sucede en Gaza no es un problema propio y no interesa. Al máximo puede ser una zona para establecer resorts parecidos al proyecto que publicó la Casa Blanca en febrero.

David Brooks en el artículo publicado el 24/05/2025 en el New York Times, “I’m Normally a Mild Guy. Here’s What’s Pushed Me Over the Edge” intenta demostrar justamente este punto cuando cita las cartas de los soldados de la Guerra Civil de Estados Unidos a sus familias. En ellas los soldados muestran un claro entendimiento y adhesión a la causa para la que están luchando. Brooks evidencia que cuando Vance en su discurso en la Republican National Convención del año pasado, dice “La gente no va a pelear por abstracciones, sino que pelea para defender su casa” no está describiendo la naturaleza humana, o el carácter del ciudadano medio, sino que esta extrapolando su propia altura moral al resto de la población.

En conclusión, cuando pensamos como homo-economicus, no tenemos en consideración que la gente no solo actúa por interés económico o político, sino que los valores y las emociones juegan un papel fundamental en la toma de posición de los individuos.

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