Universidad Pública, Gratuita y de Calidad siempre
La educación gratuita hasta los mas altos niveles de instrucción
es un elemento distintivo de la Argentina y creo que es la única área en que el
país se encuentra a la vanguardia cultural del mundo. Nos dice quien queremos
ser: queremos ser un país educado, orgullosos de la excelencia de nuestros
talentos más reconocidos (iba a dar nombres pero son demasiados, en demasiadas áreas).
Un talento no surge de la nada, no es una flor en el desierto. Para que alguien
descubra el by-pass, tiene que haber otra persona que no descubrió nunca nada,
pero que está suficientemente educada para poder identificar al otro con talento,
apreciarla y proveerle de medios. La gratuidad de la universidad publica es la
lluvia tropical que alimenta un terreno donde cada semilla pueda germinar y los
talentos florecer.
Además de ser una componente identitaria nacional que nos acomuna
como país y un fundamento de la parte más sana de nuestra democracia en cuanto aspira
a la igualdad de oportunidades. La gratuidad de la educación superior garantiza
que hasta el mas pobre puede soñar con ser lo que su alma le sugiere y puede conservar
la esperanza del ascenso social propio o de sus hijos. Las becas no tienen este
mismo efecto y la cuota por nivel de ingreso tampoco. Para obtener una beca
tenes que “ser” de una determinada manera, acomodarte a quien tiene la
prerrogativa de dártela o no. Con la cuota por nivel de ingreso, se mide el
nivel de ingreso de la familia pues un adolescente de 17 años no tiene ingresos
sino los que le ofrece la familia. Y tal vez la familia espera que sea médico, o
abogado, o economista.
Con esto no quiero decir que no tiene que haber limites al ingreso a la educación superior. El rendimiento es un límite. Ya que la universidad es gratuita, no es aceptable inscribirse a 15 materias y no rendir ni una. La modalidad en la que el limite de rendimiento se impone es discutible y puede tomar muchas formas. Es punto central debería ser que la universidad es una decisión (justa o equivocada, exitosa o no, susceptible al cambio), no una excusa para la propia inutilidad.
Por último, la gratuidad de la universidad publica para los
inmigrantes. Vivo en Italia hace 20 años y en este tiempo me he cansado de oír mezquindades
del tipo “ellos vienen acá a aprovecharse de nosotros”. No voy a hacer una explicación
sobre porque el ser humano es “Sapiens” en cuanto nómade, o un tratado sobre la
historia de las migraciones que demuestre como migración y civilización van de
la mano, ni tampoco porque los inmigrantes traen riquezas. Voy a ser mas brutal
con mi explicación a ver si se entiende.
Europa es un polo di atracción migratoria gracias a los beneficios
que ha producido el Estado de Bienestar del siglo pasado. Pero tiene muchísimas
dificultades a manejar este proceso. Solo en Italia las políticas migratorias
cambian cada dos o tres años: por un lado, el objetivo es evitar la inmigración
mas pobre, sufriente, y además culturalmente muy distinta a las instituciones
europeas difícil de conciliar socialmente. Por otro lado, cuando logra atraer inmigración
educada, su población no soporta la competencia que esta nueva gente implica
para el mercado laboral y la vida social. El resultado es una sociedad que decrece
a una velocidad increíble y que es reemplazada por una generación formada por
1- personas culturalmente muy distintas que logran quedarse en el país en un
estado jurídico y social marginal; y 2- por hijos de inmigrantes culturalmente
afines pero terriblemente resentidos por la evidente discriminación.
Argentina no podría competir con Europa en atraer
inmigrantes culturalmente afines si no fuera por la educación superior gratuita.
Las clases medias de países prósperos que
de golpe se encuentran en medio de una guerra y considerar el exilio, va a
elegir países que los puedan recibir y darles posibilidades de desarrollo. Con
el simple gesto de la gratuidad de la educación superior la Argentina se coloca
entre los países que recibe la inmigración que todo el resto querría. Es increíble
como los economistas están tan concentrados en crear un país atractivo para los
capitales financieros y no se dan cuenta que con un gesto simple atraen una riqueza
de capital humano que es envidiable por cualquier otro país del mundo. Los
economistas argentinos nunca tuvieron dificultad en encontrar un pediatra para
sus hijos, o un técnico radiólogo o una maestra especializada.
Gracias por tu opinión siempre atinada y bien fundamentada
RispondiElimina