La ignorabilidad del mal

 

The Truman Show

Durante el juicio a Eichmann, Hanna Arendt observó como las acciones del funcionario del Gobierno Nazi orientadas al exterminio de los judíos, no respondían a un odio contra los judíos mismos sino un modo de actuar moralmente acrítico al interno de una estructura institucional específica: el gobierno totalitario. La banalidad del mal. Esta estructura institucional, como es el caso del régimen Nazista, se presenta como externa y se impone sobre el individuo como si no hubiera alternativa. Seguir las ordenes, cumplir con el cotidiano, responder a los incentivos intrasistema son las acciones que anestesian el pensamiento y la reflexión moral.

Hoy, occidente vive en democracias cada vez más cuestionadas y está siendo testigo absorto de como una sociedad con valores de libertad, igualdad y fraternidad se transforman en sistemas políticos autoritarios. No es necesario irnos a 1930 en Europa para ver como un régimen no democrático comienza, se instala y se impone, lo podemos seguir paso a paso en directa TV en varios países del mundo.

En esta etapa inicial, el mal no es banal: todos podemos ver lo que es malvado y la mayoría rechazamos la acción malvada. La maldad es intencional y explicita por quien la lleva adelante, no banal. Además, la mayoría de los países involucrados en actos malvados actualmente son democracias o semi-democracias mientras que en el razonamiento de Hanna Arendt, la presencia de un régimen totalitario funcionante era precondición para entender el adormecimiento del sentido crítico y moral de las personas.

Leemos que Trump está deportando ciudadanos inocentes a centros de detención en El Salvado; vemos videos del ejército de Putin a entrando en Ucrania (y no al revés); sabemos que Xi Jinping tiene intención de hacer lo mismo que Rusia pero en Taiwán; y nos encontramos con que Netanyahu y su gobierno acaban de anunciar una invasión de Gaza y deportación de masa de los palestinos ¿Vamos a esperar el informe de la Corte Penal Internacional para descubrir que está haciendo una limpieza étnica en la región? ¿Qué nos impide ver este mal? 

Estas guerras, exterminio y maldad no son distintas de la que ocurrieron en el pasado. Podemos pasar millones de veces por museos que nos enseñan sobre las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, pero si esa experiencia no nos ayuda a identificarla cuando la tenemos en frente, no sirve. Podemos conmemorar cientos de fechas que nos recuerdan lo que NO debemos permitir más (violencia, guerra, exterminio, etc.), pero si esas fechas del pasado no nos ayudan a ver el drama de las fechas del presente no valen la pena.

La maldad es ultrajante para quien se ve afectado directamente y es molesta e incómoda para todo el resto pues tiende a turbar las conciencias de la mayoría de los ciudadanos. Sin embargo, esta mayoría no logra revertir la acción malvada fácilmente. Yo creo que, en este momento, el pensamiento crítico y la reflexión social están anestesiados por al menos tres mecanismos:

            1- Los gobiernos relativizan la maldad misma. Y no es tan difícil relativizarla pues, como nos explica José Antonio Marina, nuestros cerebros no coordinan bien los estímulos emotivos y los estímulos lógicos, y el discurso manipulador y de falsas noticias que se filtra entre estos "los fallos de diseño" cerebral, o como lo llama el "chapuzas evolutivas". La realidad se nos presenta como una combinación singular entre los que sentimos y lo que pensamos. ¡Que más quiere un tirano que tener a su lado un filósofo que le diga que no hay realidad, sino relatos sobre la realidad, y que lo importante es hacerse con el relato! La vacuna contra la insensatez” (El Pais, 14/05/2025)

             Típicamente, quien lidera el acto malvado justifica su acción con razonamientos que hacen hincapié en problemas sociales complejos, apelando a la emotividad. La complejidad de los temas sociales no es amiga de la ignorancia o de la atención breve, de los 15min del fast-delivery, de 160 caracteres de un WhatsApp o 5 min de un TikTok. La vida frenética busca lo rápido y lo simple y entonces la lógica de los ciudadanos deja espacio a la sensibilidad que se vuelve fácilmente manipulable. 

 a.       En el caso de las deportaciones, se justifican con argumentos que tocan la sensación de seguridad personal de los individuos obviando el hecho que ninguna deportación ilegal de inocentes va disminuir la criminalidad.

b.       En el caso de la guerra de Ucrania, Rusia justifica la invasión con argumentos que tocan la seguridad territorial del país: Let's Make Rusia Great Again. Putin esta empeñado en reproducir la Guerra Fría y volver a la lógica geopolítica de las áreas de influencia cuando las dos potencias mundiales ejercían un rol fundamental en la estructura de seguridad global. Hoy, ningún país europeo esta interesado en expandirse territorialmente, mucho menos a Rusia, no se necesita hacer un profundo analisis de política exterior para darse cuenta.

c.       En el caso de Taiwan los argumentos se refieren a la integridad cultural de China. También en este caso la pretensión del dominio sobre Taiwán no es defensiva como pretende China, sino ofensiva y en cierto sentido primitiva. Mas parece el remake de una mentalidad expansionista allí donde no parece haber ideas originales para enfrentar los desafíos que surgen al interno del país.

d.       En el caso de Israel los argumentos que sostienen los proyectos de limpieza étnica se refieren al derecho de existencia del pueblo judío. Sin embargo, lo que está en juego en esta campaña militar no es la existencia del Estado de Israel sino la existencia del pueblo palestino y, en todo caso, la democracia Israel.

En ninguno de estos casos la acción violenta sirve para hacer frente el problema que plantean, más bien empeoran los escenarios.

2- Los individuos tienden a identificarse con las posiciones de aquel que tiene más poder. El poder ejerce una atracción gravitacional sobre los individuos. Y como la gravedad, cuanto más poder, más atracción. Al poder se lo observa y admira, se lo escucha y se lo entiende, se lo justifica. Y cuando por algún motivo, un individuo no gira alrededor de un centro de poder, tiende a buscar otro alternativo, generalmente igual y contrario. Tal vez es un mecanismo adaptativo a la vida social que nos permite delegar complejidad, pero al mismo tiempo nos exige renunciar a porciones de nuestro juicio moral. A quien están antipáticos los Estados Unidos, tiende a ser condescendiente con Rusia o China. 

            3- Hoy estamos acostumbrados a pensar en el bienestar en términos de consumo (necesariamente insatisfecho), relax (nunca suficiente) y goce (individual e inmediato). Nuestros problemas más grandes están colocados en satisfacernos a nosotros mismos.

 La maldad afecta negativamente la zona de confort de la mayor parte de las personas que eligen ignorarla privilegiando las propias trivialidades cotidianas. El individuo, embriagado por la propaganda, por la distracción de los sentidos y por el respeto al poder, se vuelve vulnerable a ceder pedazos de su juicio a cambio de mantener la propia zona de confort, mucho más soportable y manejable que lo malvado. El efecto difuso no es la banalización del mal sino su ignorabilidad.

De todos modos, la ignorabilidad es reversible: basta salir de nuestra zona de confort, detenerse en alguna noticia incómoda y reflexionar un poco. La tendencia a ignorar el mal no inhibe la posibilidad de indignación que éste causa en personas de bien. No por nada, la imagen positiva de Trump ha caído vertiginosamente, los países europeos (Macron a la cabeza) se están involucrando cada vez más en el conflicto Ruso-Ucraniano y de a poco las voces contra la masacre de Gaza se están haciendo sentir en la comunidad internacional. Las democracias ofrecen a los individuos libertad y una infinidad de derechos, y a cambio los individuos no tienen excusa para ignorar o banalizar la maldad sin convertirse en cómplices de esta. En democracia no deberíamos ser cómplice del horror desmesurado.

Commenti

Post popolari in questo blog

Anna Foa y "El suicidio de Israel"

Apocalipsis, otra vez. En el nombre de Gaza

SuperMan cambia de bando