Finanzas internacionales para mi amiga Ingeniera
La nueva política económica impuesta por Trump en Estados Unidos ha generado previsiones de recesión e inflación en el país. Estas expectativas impactan sobre el dólar como moneda patrón en los intercambios internacionales y como moneda de reserva. ¿Por qué? ¿Cuál es la alternativa?
La moneda tiene muchas funciones sociales, pero las más evidentes son dos: 1- ser el medio de intercambio más líquido que podemos encontrar y 2- conservar valor.
Como medio de intercambio nos permite canjear nuestras horas de trabajo por un universo de bienes y servicios que utilizamos diariamente. Como medio para conservar valor, esperamos que si nosotros no gastamos toda la moneda que poseemos hoy, entonces la podemos conservar ese valor de intercambio para el futuro. Lo mínimo que nos esperamos es que el valor se conserve: si puedo intercambiar 1 elemento por 1 unidad de moneda hoy, queremos poder comprar el mismo elemento por la misma unidad de moneda mañana.
“El valor” como “la energía” no son fáciles de conservar intactos, de controlar y manipular. Para simplificar, solemos pensar que valor y energía se guardan dentro un objeto (moneda o batería) pero esto es una simplificación que nos ayuda a operar cotidianamente con valor y energía en forma eficiente, sin hacernos demasiadas preguntas. Cuando los presupuestos que sostienen esta simplificación entran en crisis, se debe entrar en lo profundo de la complejidad de los conceptos para entender la realidad. Por ejemplo, después del apagón de España abundan videos que muestran cómo es sofisticado el sistema que nos permite enchufar una lampara y tener luz.
Pero también la creciente incertidumbre sobre el futuro del patrón dólar necesita una explicación minuciosa. Lo primero para tener en cuenta es que “el valor” no parte de la naturaleza, como la energía, sino que parte dela subjetividad de una comunidad. La fuerza de una institución financiera y de la moneda misma está en la confianza (creencia) que tienen los individuos que esa moneda cumple eficientemente la función de intercambio y conservación del valor. Por lo tanto, el primer desafío es entender que un elemento imaginario como “la confianza” puede tener un impacto tan fuerte y real en nuestras vidas como lo tiene un elemento concreto como la energía.
La pregunta sobre ¿cuál es la moneda que puede
funcionar como reserva de valor? Pasa a ser ¿en qué moneda tienen confianza los
individuos colectivamente concebidos? Los individuos confían, antes que nada, en
otros individuos o instituciones: más viejos o estables o sabios o fuertes o ricos o justos, que funcionan como
líderes. Así que para saber cuál moneda puede funcionar como reserva de valor
tenemos que mirar a cuáles individuos/instituciones están funcionando como
polos de atracción de poder gracias a su liderazgo.
Trump ha ejercido una enorme atracción dentro de los Estados Unidos, pero al no poder entender el rol de liderazgo de su país en el sistema internacional, está perdiendo poder e influencia (leer art. Superman cambia de bando). Claro que Estados Unidos sigue siendo aun el actor mas poderoso en el mundo y la atracción que ejerce es enorme. Sin embargo, cada vez que Trump toma decisiones que dañan el primato de su país, es como si estuviera rompiendo la infraestructura de cableado por donde pasa la el valor/la energía que mueve la economía e ilumina las casas. La incertidumbre que su arbitrariedad genera tiene como consecuencia que la gente que se ve afectada empieza a cuestionar su confianza en el sistema y busca alternativas.
En términos de energías, no hay alternativa más intuitivo (y
primitivo) a la energía limpia que quemar: quemar leña para producir calor y luz, quemar carbón
para alimentar las centrales eléctricas. Esta solución es poco deseable porque es
terriblemente limitativa y con enormes efectos colaterales dañinos para la
comunidad y el ambiente. Pero es lo más a la
mano que hay en la emergencia, en el corto plazo.
En las finanzas internacionales, no hay alternativa más intuitiva (y primitivo) a las monedas nacionales que el oro. Metal inútil si los hay* para cualquier aplicación técnica, desde tiempos antiguos se usa como objeto precioso y de valor. Tal vez porque nos recuerda que somos hijos del sol. El oro nos ha prestado servicio en los intercambios económicos a lo largo de los sigloscon eficiencia diversa según la época y el lugar.
Hoy el oro funciona al “valor” como el carbón a la “energía”:
solución poco deseable porque terriblemente limitativa y con enormes efectos
colaterales que impactan negativamente en la eficiencia económica, es lo
primero que se piensa porque lo más concreto que hay en la emergencia, en el
corto plazo.
*PD: Mi amiga ingeniera me corrigio, el oro es un buen conductor en circuitos electrónicos. Pero resulta caro justamente porque tiene un significado simbólico muy potente.¡Gracias Euge!

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