SuperMan cambia de bando
La Conferencia sobre la Seguridad del 2025 en Mónaco trae
novedades y da mucho de que hablar. Lo que se ve a primera vista es un
presidente de Estados Unidos (EEUU) superpoderoso que impone los términos de los acuerdos en
temas de guerra y de paz en el mundo. Tan potente que declara que va a resolver
problemas para él menores como la guerra en Ucrania sin necesidad de seguir
apoyando militarmente al país. Parece que basta un poco de show de fuegos artificiales
que escupe cada vez que abre la boca y una cena de negocios con Putin en el Restaurante
Europa.
A
acentuar la imagen de superpotencia de EEUU, Europa (EU) da una imagen de
fuerte desorientación y torpe desorganización.
No se muestra a la altura de la guerra que se lucha desde hace tres años
en Ucrania y mucho menos preparada para una guerra contra Rusia que es narrada
como inminente: no tiene suficientes recursos militare, no cuenta con un
proceso decisorio simple en cuestiones de seguridad, no posee un ejército unificado,
y los mayores países de la eurozona ni siquiera están interesado en invertir
recursos en estas cuestiones. En síntesis, se representa como plato principal del
menú en el Restaurante Europa donde cenan las superpotencias.
Pero
lo que se ve a primera vista suele ser superficial, como las fotos que algunos influencers
de nueva generación suben en las redes sociales y que describen realidades
inventadas, deseadas o artificialmente proyectadas para dar un mensaje específico
a su público.
¿Es
EEUU tan poderoso?
Efectivamente,
en términos militares, EEUU es el país con mayor capacidad bélica del mundo según
el “2025 Military Strength Ranking” publicado en www.globalfirepower.com. Sin embargo,
la capacidad militar es relevante en términos relativos, porque un país puede tener
grandes arsenales militares, pero para ser potencia no es suficiente con tener
mucho, necesita tener más que otros.
Lo
que nos muestra el Ranking es que EEUU está seguido muy de cerca por Rusia y
China. Si analizamos la evolución de la ventaja militar que la separa EEUU de las
otras potencias, esta disminuyó significativamente desde finales del siglo XX cuando
alcanza su ápice gracias a la caída del muro de Berlín, la crisis de la URSS y
las dificultades económicas de Rusia. En el siglo XXI esta ventaja decrece continuamente
a medida que los otros países como China, India, Turquía y Brasil se modernizan.
¿Europa
está tan carente como parece?
Tomando
el “2025 Military Strength Ranking” vemos que los países europeos se presentan en
forma desagregada, es decir que en el Ranking no está EU, sino Gran Bretaña, Francia,
Alemania, Italia, España, etc. En la 6ta posición se encuentra Gran Bretaña, en
7ma Francia y en la 10ma Italia. Varios países Europeos recubren las primeras
20 posiciones. Si bien es correcto no sumar la capacidad militar de cada estado
justamente porque no funcionan como un núcleo unificado, no se puede ignorar la
enorme experiencia en generar acuerdos que estos países han alcanzado.
Otro
dato importante a tener en cuenta es que los europeos delegaron gran parte de la
gestión de la seguridad del continente a la NATO ya desde 1949. Y no lo
hicieron por desinterés o desorganización, más bien por necesidad y horror. Recordemos
que Europa ha estado en guerra en su propio territorio más siglos de los que EEUU
pueda contar en toda su historia; que la bomba atómica, la tecnología más devastadora
jamás concebida, surgen del trabajo y de la cabeza de europeos; y que solo en la
primera mitad del siglo XX Europa cuenta con más de 50 millones de pérdidas
humanas gracias a su empeño e ingenio bélico. En el ’49 Europa cede parte de su
seguridad porque está devastada y espantada del propio potencial destructivo. Cualquier
político con un mínimo de conocimiento de historia europea lo pensaría dos
veces antes de pedirle a Alemania que se rearme.
Igualmente,
un poco de desorientación es entendible: hasta hace 4 días los europeos consideraban
que EEUU era un aliado, su principal aliado en materia de seguridad en los últimos
75 años. Un malentendido que puede tener su origen en una cierta ingenuidad por
parte de la EU, o en una sobreactuación de Trump en la que, sin meditar en el
significado de sus palabras y sus consecuencias, rompe con la larguísima tradición
democrática y diplomática de su país.
Por más
poderoso que se sienta el presidente de EEUU, por más apoyo que tenga del Parlamento
o en la Corte Suprema, todavía gobierna en un contexto en el que tiene que
respetar algunas leyes y rendir cuentas a sus votantes. Y aunque el país se
transforme en una oligarquía dictatorial rápidamente, es improbable que Trump
gobierne más de 4 años. Reaccionar apresuradamente a las palabras de cada demente
que es elegido al gobierno de un país y quiere mostrarse en sus primeros 100 días
de gloria puede ser imprudente. Lo que hoy queda claro para todos que EEUU ya
no es el aliado histórico confiable que era, de ahora en mas veremos cómo va a
reaccionar la EU.
Entonces,
está claro que Europa Occidental debe reaccionar frente a un escenario
internacional cambiante, pero tampoco podemos pretender que se comporte como si
los tanques de Rusia estuvieran a las puertas de Viena. Recordemos que Ucrania
formaba parte del entramado de poder y corrupción de la Rusia de Putin hasta la
elección del Zelensky hace 6 años y eso no era interpretado como una amenaza a
la seguridad de Europa. Después de 3 años de guerra, Rusia logro anexar
pequeños territorios ucranianos limítrofes con sus fronteras y avanza
lentamente. Por lo que antes de la aparición de Trump en el escenario internacional,
Rusia no parecía una amenaza imperiosa para Europa.
La
capacidad militar, ¿mide realmente el poder?
Para
Hanna Arendt, “El poder y la violencia son opuestos: donde uno gobierna
en modo absoluto, el otro está ausente” (H. Arendt, 1996, "Sulla
violenza", Hugo Guanda ed., p.61) Un claro ejemplo de esta afirmación
nos la presente la invasión de Rusia al territorio Ucranio. Mientras que Rusia
está segundo en nuestro Ranking de Fuerza Militar, a poca distancia de USA,
Ucrania apareció en el puesto 25 solo después del 2021, antes ni existía en la
lista. El diferencial de potencia bélica entre los dos es impresionante, tanto
que mirando solo los instrumentos de violencia a disposición de uno y de otro no
se explica cómo es que Putin no tomo Kiev en menos de 3 días del inicio de las
hostilidades.
Para Arendt “el poder emerge cada vez que la gente se une y actúa
en forma concertada”, cada vez que un soldado toma las armas y se dirige al
frente por propia voluntad y entusiasmo, cada vez que un país decide enviar
ayuda, mediar, recibir refugiados. El poder se crea cada vez que un conjunto de
energías, esfuerzos y pasiones se concierta para un fin específico.
EEUU ha sido el país más poderoso del mundo en forma
indiscutida, no tanto por las miles de cabezas nucleares a su disposición, sino
por su capacidad de agregar voluntades bajo su liderazgo. La diplomacia
estadounidense ha contribuido sustancialmente a la creación de la estructura institucional
global y de derecho internacional que ha permitido al mundo ahorrarse (o
postergar) la III Guerra Mundial. Instituciones como la ONU, el FMI, el Banco Mundial,
la NATO, la OMC, la OEA, la OCDE, la OCSE, TLCAN, OMS, OIT, UNESCO, iniciativa
sobre el cambio climático, tratado de no-proliferación, etc. etc. etc. diseminan
los valores de EEUU y recogen consensos alrededor de los propios intereses.
SuperMan cambia de bando
Lo que se ve detrás de la imagen superficial de Trump superhéroe
colgada para consumo en redes sociales, es el mayor derroche de poder y
despilfarro de alianzas que se haya visto en el último siglo. Las cenizas de W.
Wilson y F.D. Roosevelt deben estar haciendo remolinos en sus respectivas
tumbas y espero que sus almas no estén mirando para abajo. La superpotencia con
los instrumentos de violencia más impresionantes del mundo y los recursos de
poder más vastos, parece tener la mediocre ambición construir un muro en la
frontera con México sin pagarlo, gestionar del Canal de Panamá sin negociarlo,
crear un club de vacaciones VIP en Gaza sin los palestinos e invadir Groenlandia
mientras que su superpresidente se emborracha de Coca Diet en el Salón Oval. Todo
frente a una Europa incrédula y a una Rusia lista para servirse de la situación.
Hoy no termina el orden mundial de las post-guerra como he leído en varios artículos, termina el orden mundial del post- caída del muro de Berlín. Es la ocasión de la revancha de la URSS que el maquiavélico Putin siempre soñó y que le llega casi providencialmente de la mano de su mayor rival. Ironía del destino que después de que en 1989 el capitalismo occidental avasalló con el proyecto comunista soviético, en 2025 el superpresidente de EEUU con ambiciones infantiles, por espontánea voluntad se vuelve títere del Kremlin en el escenario europeo.
Muy buen articulo Luz. Según mi opinión has delineado muy acertadamente varios aspectos de este momento tan convulsionado.
RispondiEliminaFelicitaciones nuevamente.
RispondiEliminaComo tantas veces anticipate todo.